El cáncer de próstata constituye uno de los principales desafíos de salud pública en la población masculina a nivel mundial. Además de ser uno de los cánceres más frecuentemente diagnosticados en hombres, representa una causa importante de morbimortalidad asociada al cáncer, especialmente cuando es detectado en etapas avanzadas.
En el contexto del Día Mundial del Cáncer de Próstata, resulta relevante reflexionar sobre la importancia de las estrategias de detección temprana, el acceso oportuno al tratamiento y el rol que desempeñan los distintos profesionales de la salud en el acompañamiento integral de estos pacientes.
Una enfermedad cuya carga seguirá aumentando
La reciente Lancet Commission on Prostate Cancer (2024) proyecta que el número de casos de cáncer de próstata podría duplicarse hacia el año 2040. Este aumento estaría impulsado principalmente por el envejecimiento poblacional y el crecimiento demográfico global.
Los autores advierten que una proporción importante de los diagnósticos continuará ocurriendo en etapas avanzadas, especialmente en países con menor acceso a programas de detección, diagnóstico y tratamiento especializado. Frente a este escenario, fortalecer las estrategias de prevención secundaria y mejorar el acceso a los sistemas de salud se vuelve una prioridad sanitaria.

Diagnóstico oportuno: beneficios y desafíos
Durante los últimos años, el tamizaje mediante antígeno prostático específico (PSA) ha sido objeto de intenso debate debido al equilibrio entre sus potenciales beneficios y riesgos.
La actualización más reciente de la revisión Cochrane concluye que el tamizaje con PSA probablemente reduce la mortalidad específica por cáncer de próstata. Sin embargo, también puede incrementar el sobrediagnóstico de tumores de bajo riesgo y conducir a tratamientos que podrían no haber sido necesarios.
Por esta razón, las recomendaciones actuales enfatizan la toma de decisiones compartida entre el paciente y el equipo de salud, considerando factores como:
- Edad.
- Antecedentes familiares.
- Etnia.
- Comorbilidades.
- Expectativa de vida.
- Preferencias individuales del paciente.
Más que promover una estrategia universal, el enfoque actual busca individualizar las decisiones clínicas y garantizar que los pacientes comprendan tanto los beneficios como las limitaciones de las herramientas diagnósticas disponibles.
¿Dónde encaja la nutrición en el cáncer de próstata?
Aunque el diagnóstico precoz y el tratamiento médico continúan siendo los pilares fundamentales del manejo clínico, la nutrición desempeña un papel relevante a lo largo de todo el proceso asistencial.
Los pacientes con cáncer de próstata pueden experimentar alteraciones en su estado nutricional derivadas de la enfermedad, del envejecimiento o de los tratamientos recibidos, incluyendo cirugía, radioterapia, hormonoterapia o quimioterapia.
Entre los principales desafíos nutricionales destacan:
- Pérdida de masa muscular asociada al tratamiento de privación androgénica.
- Aumento de adiposidad corporal.
- Fatiga relacionada con el cáncer.
- Alteraciones metabólicas.
- Mayor riesgo cardiovascular.
- Deterioro de la calidad de vida.
En este contexto, la evaluación nutricional temprana permite identificar factores de riesgo, prevenir la malnutrición y desarrollar intervenciones personalizadas orientadas a preservar la funcionalidad y la composición corporal.
Más allá de la alimentación: un enfoque multidisciplinario
La atención moderna del cáncer de próstata requiere una mirada interdisciplinaria que integre oncólogos, urólogos, médicos familiares, enfermeros, kinesiólogos, psicólogos y nutricionistas.
La evidencia muestra que los modelos de atención multidisciplinaria favorecen una mejor coordinación de cuidados, optimizan la adherencia a los tratamientos y contribuyen a mejorar la experiencia y los resultados clínicos de los pacientes.
Para los nutricionistas, esto implica no solo intervenir cuando aparecen complicaciones nutricionales, sino también participar activamente en la educación alimentaria, la promoción de estilos de vida saludables y el acompañamiento durante las distintas etapas de la enfermedad.
Reflexión final
El cáncer de próstata seguirá representando un desafío creciente para los sistemas de salud durante las próximas décadas. Frente a esta realidad, el diagnóstico oportuno, la toma de decisiones informada y el acceso a tratamientos basados en evidencia continúan siendo elementos esenciales para mejorar el pronóstico de los pacientes.
Como profesionales de la salud, tenemos la responsabilidad de contribuir a una atención integral, centrada en la persona y sustentada en la mejor evidencia científica disponible. La nutrición forma parte de este abordaje y puede desempeñar un rol clave en la preservación de la funcionalidad, la calidad de vida y el bienestar de quienes viven con esta enfermedad.
Referencias
- The Lancet Commission on Prostate Cancer. Planning for the Surge in Cases. The Lancet, 2024.
- Cochrane Review. Screening for Prostate Cancer. Actualización 2026.
- International Agency for Research on Cancer (IARC). World Health Organization.







