Cada 13 de julio se conmemora el Día Internacional del TDAH, una fecha destinada a visibilizar esta condición del neurodesarrollo, promover el diagnóstico oportuno y destacar la importancia de un tratamiento integral basado en la mejor evidencia científica disponible.
Aunque el manejo del Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH) suele centrarse en las intervenciones farmacológicas y psicosociales, hoy sabemos que un abordaje verdaderamente integral también debe considerar factores que pueden influir en el funcionamiento cerebral, entre ellos, el estado nutricional.
En los últimos años, la investigación sobre nutrición y neurodivergencia ha ampliado nuestra comprensión del papel que desempeñan algunos micronutrientes en el funcionamiento cerebral. Entre ellos, el hierro ha cobrado especial relevancia debido a su participación en la síntesis de neurotransmisores, el metabolismo energético neuronal y la mielinización.
Aunque la deficiencia de hierro no causa el Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH), la evidencia sugiere que un estado inadecuado de este mineral podría influir en la intensidad de algunos síntomas y en la respuesta al tratamiento.
¿Qué dice la evidencia?
Diversos estudios han encontrado que las personas con TDAH presentan con mayor frecuencia niveles bajos de ferritina y alteraciones en el metabolismo del hierro cerebral en comparación con personas sin el trastorno. Estas alteraciones se han asociado con:
- Mayor gravedad de los síntomas de inatención e hiperactividad.
- Peor calidad del sueño y mayor frecuencia de despertares nocturnos.
- Dificultades cognitivas, especialmente en población infantil.
- Menor respuesta clínica al tratamiento farmacológico en algunos pacientes.
Además, algunos individuos con TDAH presentan factores de riesgo nutricional que pueden favorecer una menor disponibilidad de hierro, como una alimentación poco variada, selectividad alimentaria o baja ingesta de alimentos ricos en este mineral.
Es importante destacar que la suplementación con hierro no ha demostrado mejorar los síntomas en todos los pacientes. Los beneficios parecen limitarse a quienes presentan una deficiencia documentada, por lo que la evaluación nutricional y bioquímica resulta fundamental antes de indicar cualquier intervención.
¿Cuál es el papel del hierro en la síntesis de dopamina?
Desde el punto de vista bioquímico, el hierro desempeña una función esencial en la neurotransmisión dopaminérgica.
Actúa como cofactor de la tirosina hidroxilasa, la enzima limitante de la velocidad en la conversión de tirosina a L-DOPA, precursor inmediato de la dopamina.
Cuando las reservas de hierro son insuficientes, la actividad de esta enzima puede disminuir, reduciendo la producción de dopamina. Considerando que la disfunción dopaminérgica es uno de los mecanismos fisiopatológicos mejor establecidos en el TDAH, este proceso representa una de las principales hipótesis que explican la asociación entre deficiencia de hierro y mayor severidad clínica.

La evaluación del hierro va mucho más allá de la ferritina
En la práctica clínica, uno de los errores más frecuentes es interpretar la ferritina de forma aislada.
Si bien la ferritina es el principal marcador de reservas corporales de hierro, también actúa como proteína de fase aguda, por lo que puede encontrarse elevada en presencia de inflamación, infecciones, obesidad o enfermedad hepática, aun cuando exista una disponibilidad insuficiente de hierro para los tejidos.
Por este motivo, la interpretación del estado del hierro debe realizarse considerando un panel más amplio que incluya:
- Ferritina sérica
- Hemoglobina y hematocrito, para evaluar anemia establecida.
- Hierro sérico
- Saturación de transferrina (TSAT), que refleja la disponibilidad de hierro para la eritropoyesis y otros tejidos.
- Capacidad total de fijación de hierro (TIBC), que suele aumentar en presencia de deficiencia real de hierro.
La integración de estos parámetros permite una evaluación mucho más precisa del estado del hierro y favorece la toma de decisiones clínicas individualizadas.
Implicancias para la práctica nutricional
La evaluación del hierro debería formar parte del abordaje nutricional integral en pacientes con TDAH que presenten factores de riesgo de deficiencia, síntomas compatibles o antecedentes que justifiquen su estudio.
Más allá del diagnóstico de anemia, identificar alteraciones en el metabolismo del hierro puede aportar información relevante para personalizar la intervención nutricional y optimizar el estado nutricional del paciente.
Actualmente, la evidencia sugiere que mantener reservas adecuadas de hierro podría favorecer un mejor funcionamiento cerebral y una mejor calidad del sueño, dos aspectos estrechamente relacionados con la expresión clínica del TDAH.
Sin embargo, es importante recordar que el hierro no constituye un tratamiento para el TDAH, y la suplementación solo debería considerarse cuando exista una deficiencia confirmada y tras una evaluación clínica y bioquímica completa.
Referencias
- Journal of Neuropsychiatry and Clinical Neurosciences (2023).
- Morandini HAE, et al. Brain Iron Concentration in Childhood ADHD: A Systematic Review of Neuroimaging Studies. Journal of Psychiatric Research. 2024.
- Wang Y, et al. Iron Status in Attention-Deficit/Hyperactivity Disorder: A Systematic Review and Meta-analysis. PLoS One. 2017.
- Daubner SC, Le T, Wang S. Tyrosine Hydroxylase and Regulation of Dopamine Synthesis. Archives of Biochemistry and Biophysics. 2011.








